jueves, 10 de octubre de 2013

M80

No es ningún calibre ni un arma. Bueno, tal vez sí. Me refiero a la emisora pop-rock. Por una razón ininteligible, es la única que capto bien; el resto del dial lo ocupan esas siniestras cadenas llenas de política de ambos sentidos y sus augurios y demás patrañas, junto a la tanda habitual de sandeces hembristas, perrofaloflautistas, indignados y la sinrazón habitual.

M80 tiene un declarado sesgo izquierdoso que la impide, sobre todo, ser tan plural y tolerante como algunas veces se ha definido, puesta en el brete de explicarse.

Pero me centraré en sus locutores, los rumbosos que pinchan los temas musicales a veces alabándolos con loas empalagosas, desmedidas. Otra cosa que pecan: de imparcialidad. Imponen sus gustos y limitan el nuestro. Los filtros de las llamadas son de un estrechísimo tamiz, y selecciona sólo oyentes próximos a las preferencias del disc-jockey.

Suelen, además, montarse unas paranoias argumentales delirantes con determinadas canciones. El último desvarío que recuerdo fue con ORINOCO FLOW, de ENYA. El payaso ante el micrófono estableció una teoría sobre el estribillo alucinnante, adjudicándole una simbología oculta que faltó poco para decir que era una contraseña identificativa de la consabida conspiración judeomasónica para apoderarse de la receta de la COCA-COLA.

Fallan igual las locutoras. Estamos en el siglo de la igualdad, tonterías parisexuales pues: leyendo el CD de ROXI MUSIC, la garbosa tradujo el título del tema MORE THAN THIS por MÁS DANDYS. Y no son CAMBERRIES, sino GAMBERRIES

Y cobran por estar en la música. Por saber de ella. Por entenderla. Por promocionarla. Menos mal. Si fuesen ignorantes…

Vuestro Scriptor.