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| Poderoso escorzo el de BIANCA BLAZE, ¿verdad? |
Coronado con éxito el trámite de Cádiz, situado en un
enclave fantástico donde el oleaje del mar entraba por la ventana del “stand”
(una vieja fortaleza rehabilitada), retomo la actividad que debe dar remate
(algún día) a la más longeva y extensa aventura de Bianca Blaze. Hay empero una
ley implacable contra la que ni el autor ni su personaje pueden hacer nada, y para
poder bordearla necesitamos vuestro apoyo, lectores: ¡comprad mis obras! ¡Patrocinad
para poder producir! El talento también necesita alimento.
Admito que nunca he dibujado más páginas,
con tal constancia y afán de superación, que con Bianca Blaze. Semeja un
desencadenamiento de viejas represiones que exigían expresarse de alguna forma,
salir, ver el ancho mundo, proclamar su existencia, y una vez que ha encontrado
un portal, aprovecha todas sus energías y recursos para huir hacia facetas más
luminosas y alejarse de ese lóbrego plano de existencia.
Es asimismo una continua exigencia de
superación para su autor; comparar las primeras páginas (no digo ya de cuando BLITZTEAM,
donde apareció por primera vez —bajo otro nombre—, sino del año 2012) muestra
una evolución y un detalle en el dibujo y la narración más acusada cada vez.
Recordando BlitzTeam, descubro que de aquellas historietas llenas de improvisaciones
(bueno, eso perdura) sólo han sobrevivido dos miembros del aguerrido grupo:
Bianca y el CORONEL CALAVERA, más franquista que nunca (será porque le han dado
más motivo que nunca). Juntos, han construido esa singularidad carente de
límites llamada HYPERSPACIO. Es como el PRISMA UNIVERSO: ilimitada. Puede
suceder cualquier cosa dentro de sus incontables planetas y sistemas solares,
encontrar en ellos los más singulares personajes y fenómenos.
Hyperspacio tiene como una de sus fronteras LOS HIERROS GALÁCTICOS, y por otro LAS CUMBRES DE NIEVES PERPETUAS, linde de ASWARD. Y uno de esos pérfidos aswardianos ha escapado buscando un objeto mágico de inconmensurable poder del cual Bianca Blaze no piensa desprenderse. ¡La lucha avanza al clímax!

























