![]() |
| En esta película, SALIERI se autonombró santo de los mediocres; bueno: los mediocrs (y mandrias) han escogido por unanimidad a la IA su santa |
Anda el historietismo muy inquieto
con la IA; contempla cómo va a dejarles en paro al ejecutar con obediente rapidez,
limpieza y gratis cualquier historia propuesta por el editor. Al editor le va a
importar tres lindos carajos quién la haga, sea ALEX ROSS o el programa. (La IA,
que ni cobra salario mínimo.)
Margina y empobrece al autor, que para ver ca$h
debe dedicarse a criar ranas, si quiere. En parte, lo merece: apenas aplicaste Photoshop
y programas anejos a tu trabajo, lo siguiente era la IA. Evolución. Los más
mierdas de la profesión excusan su uso diciendo que son “una herramienta”; vale,
si así quieres engañarte, vale plus. Mas lo sabes en tu interior: eso era una
progresión inevitable hacia la IA. Ahora, ¡a capar pollos!
Lo que el mundillo aún no ha visto es esto;
gracias a un ilustrador en FB lo descubrí ayer mismo. El individuo tiene una escasa
ración de talento, un estilo infantiloide adecuado a algunos cuentos juveniles.
Abriga ciertas aspiraciones artísticas que solo las consigue un disciplinado
esfuerzo y constancia Constancia CONSTANCIA. No está por currar. Ergo ¿qué ha
hecho? Recurrir a la IA.
La IA lo machaca por mí. Sólo debo poner mi
firma… y ¡hala! A tirarme a la bartola. Mi firma (clonable) es mi aval de haber
“trabajado”. Entonces recibí el impacto.
Muchos quisieran dibujar pero carecen de la
facultad. Sus garabatos les deprimen porque comprueban no mejoran. No son Alex
Ross. Ni siquiera MIKE MIGNOLA. Por tanto, se resignaron; abandonaron. Y, entonces…
¡aparece la IA! Desarrolla en digital todas sus propuestas. A los mediocres, el
caso que aludo, les viene de puta madre magistral porque ¡la IA embellece de
puta madre magistral su trabajo! Aunque los auténticos beneficiados son los
vagos. Los poetastros moñas. Garrapatean un garabato, un esqueje de bosquejo, ¡y
la IA lo perfecciona! A continuación inventa una jornada laboral fantasiosa
cuando en realidad papaba moscas. Sus lerdos corifeos le creerán porque son
igual de vagos.
Por fin vagos, mediocres, pésimos
dibujantes, tienen Santa Patrona. Obrará el milagro que por su esfuerzo jamás
lograrán. Los dos primeros son además sujetos sin amor propio o dignidad, con vehemente
complejo de inferioridad y un descomunal arribismo (caso de este ilustrador).
Los pésimos todavía sentirán un cosquilleo de impropiedad que les obligará a
admitir que la IA hizo el trabajo. Puede suceder que terminen aceptándolo y asuman
la desvergüenza de los dos primeros.
Esto “mis queridos compañeros de profesión” (todos rojos republicanos abrazados a toda bandera progre que ondee el Gobierno para cobrar su apalancada subvención, o no sea los confundan con “los otros” —hay auténtico pánico al respecto en la profesión; van como pollos descabezados procurando les vean “comprometidos”—) no han sabido verlo. Su mentalidad de eslogan ha pergeñado una consigna y adormecieron sus meninges. Ni siquiera articulan una autodefensa pese a la clamorosa repulsa a la IA. Un aspaviento, otra consigna… Pero no hago NADA por remediarlo. Ya hice mucho quejándome.

