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| Noir hasta en su promo gráfica |
El proyecto Gringa linda nació nada
menos que a finales del milenio pasado. Desde entonces, ha sufrido numerosas
revisiones confiando hacerla aceptable ora a las editoriales, ora a las
productoras de cine para la cual lo concebí en aquél distante 1999.
Para cubrir todos los ámbitos posibles,
novelé el guión. El primer borrador de la novela era una maldita porquería
llena de aburrida ampulosidad. Malgasto de tiempo y recursos. Quedó claro
empero que el ritmo que quería tuviese Gringa linda era de guión de
cine. Tal como la ideé. Mas, me puse en ánimo literato académico, y… fracaso.
Escribir “estilo guión”: puso la cosa al
rojo vivo. ¡Acerté; era lo suyo! El estilo que además requería la historia para
ser contada. Cortante. Rápido. Visceral. Mientras intentaba vender el guión, descubrí
repulsivas
cosas (políticas)
que rodean al mundo del cine patrio… tan hediondas como en el “reciente” panorama
editorial, donde lo primero que exigen es ver fotocopia del carnet del partido
para siquiera ojear el título. Sin ese visado, no interesas, chaval. Ultra-Rojo
hasta la médula y desde 1776, exigen seas.
Como debo ser no obstante algo masoca, aún
espero encontrar editorial que se anime a publicar tan intensa novela noir
plagada de memorables e inolvidables personajes espectaculares; lo mío, vaya.
Desde luego, está aún mucho más crudo vender ese guión…
