martes, 21 de julio de 2026

SHERLOCK HOLMES — EN CABALLEROS DE FORTUNA

 

Este afiche es un montaje que ha
hecho algún cachondo con talento.
Empero esa cara: ¡talmente es la
de SHERIDAN THORN! Clavado.
(PETER CUSHING hizo de
SHERLOCK HOLMES, por cierto
)

Sin desearlo, Sherlock Holmes queda envuelto en la conjura que hay detrás de REAPER (READY REAPER - CABALLEROS DE FORTUNA, 1 — YERAY EDICIONES).

Jubilado, es un caballero ya maduro como para meterse en aventuras, de casi cualquier naturaleza, y, desde luego, no es Sherlock Holmes, sino SHERIDAN THORN. ¿Por qué no he escrito sobre Sh. H. (problemas con los derechos de autor aparte)? Porque no soy SIR ARTHUR CONAN DOYLE y, por tanto, ignoro cómo piensa Sh. H. (eso sólo lo sabe el autor), como Conan Doyle no sabría cómo evolucionar con BIANCA BLAZE.

Podríamos por nuestra parte acercarnos, mucho-poco, a esas criaturas “expósitas”, sin llegar a clavarlo. O desbarrando por completo.

Por tanto, por respeto a Conan Doyle, y pedido por mi amor propio creativo, ideé la figura de Sheridan Thorn, a quien sí conozco. Sé su respuesta en según qué caso/circunstancia. Además, estimo una impropia osadía que algún autor con ínfulas (los peores) manosee personajes como Sh. H., porque los desvirtúan. Se debe a que transfieres a los personajes, incluso a estos de “préstamo”, parte de tus idiosincrasias, y diluyen/adulteran la pureza del original. No son las de Conan Doyle.

No quiero me imputen ese crimen.

La figura que tengo in mente cuando escribo sobre Sheridan Thorn es la de la imagen: PETER CUSHING. Mejor que la de un maduro JEREMY BRETT. Cushing refleja en su faz la carga de años y experiencias que Sheridan Thorn acumula. Su fisonomía permite preguntarme sobre esa cicatriz y qué fantástica (o trivial) andanza la creó. Ayuda a dar mayor relieve y volumen al personaje; le hace persona. Creíble.

Sheridan Thorn lleva perfectamente retirado años. Empero no puede dedicarse a su pasión, la apicultura, en su pequeña villa de Surrey, porque un importante asunto familiar sigue reteniéndolo en Londres Metropolitano, añadiéndole duelos y quebrantos.