viernes, 15 de enero de 2016

PREMIO UPC 2016 — ¿EL FIN DE UN GIGANTE?

No puedes ganarlo siempre (bueno, según parece, según lo amigo que seas
de los miembros del Jurado), pero conviene que prosiga existiendo
No pretendo hablar mal de un Premio al que, como finalista, debo tanto. Lo que saco a colación es qué “bajo” (afirman que por causas económicas de azote universal-universitario) está cayendo este respetable certamen.

Me animé a concursar en él debido a su prestigio internacional. Así constaba en diversos sitios de internet y conviene probar suerte en algo con tal eco y, al parecer, difusión mundial. Primer intento, ¡finalista! Sexy.

Luego, un par de años después, sucedió algo al Premio. Su prestigio se decoloró; ya no hablaban de él con el respeto habitual. Más: aun evitaban citarlo. Al parecer, el mamoneo lingüístico empezó a emponzoñarlo. Están liándola parda en el pico noreste de España, y especialmente con la cosa lingüística. Que si los autores locales, al margen de la calidad de la obra (que tachaban entre baja y deleznable), siempre se alzaban con los reconocimientos económicos, que si no sé qué amiguismos, que si… Lo chungo de ciertos rumores viene cuando lo sustentan evidencias.

Creo que, bajo estas condiciones, pocos de animarán a concursar. Es uno de
esos casos en los que, sí, más da una piedra
Y alguien presentó pruebas de que, en efecto, si eras del pico noreste de España, tenías las de ganar; así solamente mandaras un papel lleno de manchas de aceite de churros con un título más o menos aparente.

Este año, pues se pasó a bienal (otra repercusión de la crisis económica), el Premio se convoca. Pero: sin dinero. El vencedor ganará la e-publicación de su texto. (Para eso, abres una cuenta en Amazon y ¡a probar suerte! Y controlas totalmente tu material.) Y algún dinerillo podría caer, mínimo-nimio, de solicitarse a demanda una copia en papel del tal.

La cosa, en un país deficiente en lectores, y más de ciencia ficción, provoca llanto. Porque dudo que soliciten de un desconocido una edición más o menos decente del texto. Anhelan un retorno a los tiempos glorio$o$. Pero se ve harto difícil.

¿Ha caído el gigante, barrenado por presuntos escándalos lingüísticos, que tienen mucho de nazi (éstos ordenaron a los arios y alemanes varios con nombre judío que se lo cambiaran por uno germánico; en el pico noreste de España algunas de sus decisiones “político-lingüísticas” que también atañen al nombre de pila tienen ese tinte), y la crisis económica? Esto, junto a su desaparición, sería altamente lamentable.