martes, 21 de enero de 2020

SCOTT CARD, EL CELSIUS Y EL MIEDO — TERROPROGRESISMO

ORSON SCOTT CARD con aire entre monacal
y de "yo lo sé todo", indirecto responsable de una
espurea polémica que desvela las entrañas más
totalitarias y exigentes de quienes más dicen
combatir semejantes actitudes... en otros; en ellos,
es hasta lícito mostrarlas y cultivarlas

Quien está en el mundillo del género ya sabe, mucho o poco, sobre qué ventolera generó  la decisión de Celsius de traerse a Scott Card (escritor que me es indiferente; ENDER me aburrió) a disertar en atención a su dilatada carrera profesional. Es cuestión de gustos, y habrá lectores que encuentren su obra wunderbar! Yo no, dije.

Por otra parte, donde celebran Celsius (allí jamás seré invitado) me coge en una galaxia muy, muy lejana, y no podré ver si todo queda en un pedo perdido en un huracán o, de verdad, hay mandanga.

Pero hagamos memoria: energúmenos progres (cómo no) han levantado polvareda sobre la presunta homofobia de Scott Card. No sé si existe, si se debió a un comentario temporibus illis y, encima, extemporáneo, o mal traducido, o qué. La cosa es que las ‘sensibilidades’ de la Más Progre Ixquierda (la que gusta de tachar/prohibir) se hieren a gran velocidad. Se ponen rampantes al segundo y antes disparatan. Tengan o no razón (nunca la tienen), forman escandalera, nutrida por calentorros/descerebrados niñatos con un conocimiento general de todo mínimo-nimio. Sólo cuenta gritar más alto que nadie, arrojar candentes epítetos difamatorios o insultantes (¡oh, esos pollas heridas feministos recalcitrantes, sicarios de Podemos!), amenazas, procurando su objetivo.

Intimidar. Imponerse. Dominar. Discriminar. Aquí no hay más opinión que LA SUYA, y ¡ay del opositor! Látigo que restalla.

Una de sus obras con título revelador
(¿será tan tediosa como ENDER?).
Ruinas... ¿la de nuestra democracia?
Dos cosas me parecen particularmente impúdicas de este caso. (Bueno, tres: que ladre siempre la misma turbulenta turba republicana de Ixquierdas FemiMARX hipócrita.) El aluvión de violencia verbal (vía sucias redes sociales) que sobre Celsius ha caído por la decisión de traer al mormón Scott Card y que ésta marea de ataques (a estos eunucos la “marea” les mola mucho; lástima no sea un tsunami que los arrastre mar adentro, donde jamás volvamos a saber de ellos) no procede de respetadas firmas reconocidas del género patrio. (Evitaré nombres por no causarles problemas.) Podríamos estar conformes o no con su decisión. Sin embargo, sabríamos que procede de entendidos. Hablan por saber.

No es el caso. Son niñatos. Ensoberbecidos fascistas ocultos tras el alias de su red social; paridos por izquierdistas memos. Enemigos el franquismo, su censura, la represión, ¿qué pretenden? ¡Imponernos la suya! Censura. Represión. Dictadura… mas de Ixquierdas.

Claro; la Ixquierda no puede ser tiránica (no sé qué dirán en las naciones que han aplastado) pues es el Sumun de las Libertades, la Moral, el Decoro, la Razón, la Reflexión, el Respeto, la Tolerancia, la Diversidad. Ya lo veo: quieren imponer su parecer, de forma vehemente/violenta. Obedeced, o habrá problemas, prometen. ¡Esto es terrorismo!

La segunda es que, de discreta forma, autores LGBT (o como sea. Miren: esto de las siglas parece una ETS; les llamaré “de otra orientación”. Parece dignificar más) han expresado a Celsius su vergüenza y alarma por la situación. Comprenden que la decisión se ha hecho según criterios técnicos, no “políticos”. Y les abruma esta despótica reacción de tipejos que no les representan. Sólo quieren imponerse. Pienso se habrán preguntado: ¿a dónde acabará esto, de seguir así?

¡Éste sí! ¡Este puede decir lo que quiera! CHINA
MIEVILLE; el estampado de la camiseta lo dice
todo. Ideólogo de la Ixquiera Recalcitrante, seguro
es recibido como ni JESÚS en Jerusalén
El “de forma discreta” es llamativo. Estamos hablando del acosado colectivo al que esos déspotas pretenden ‘proteger’. Y, sin embargo ¡ni ELLOS pueden expresarse libres por miedo a represalias! ¿Entonces? ¿Realmente pueden salir “del armario” sin problemas? ¿Siguen ‘prófugos’, aunque ahora por quienes instan expresen sus preferencias sexuales en público? ¿Pueden morrearse en un parque, hombre-hombre, mujer-mujer, pero no dar su parecer por temor al ataque?

¿Dónde está el “avance progresista”? Esta democracia ¿debe obligarse a tener contentos a un puñado de fascistas de Ixquierdas podemita que dictarán qué debemos leer, a quién entrevistar, o invitar, o defenderse, rechazándolos? Los tiempos represores ¿no dicen habían expirado? Todo empieza a indicar que no. Sólo... ha cambiado la bota que oprime. (O unas Nike de acomodado joven de Izquierdas que puede sin embargo disfrutar de lujos de gente de Derechas que muchos pobre-letarios se contentan con ver en la actual TV orwelliana.)

Es la auténtica cuestión: ¿quiénes son para imponernos arbitrariamente criterios que gente con más experiencia, conocimiento, lecturas, ni piensan atreverse hacer? ¿Hay que consentirlo? Estamos jugándonos libertades. Aunque parezca exagerado.