domingo, 29 de noviembre de 2020

DARTH VADER (O DAVID PROWSE) MUERE — EMPERO DEJA LEGADO

 

El afiche de la mejor película
de la Doble Santa Trilogía creo
que es idóneo homenaje visual
a este actor; en esa conta, su
importancia es capital

Es la noticia fandom del domingo (porque paso de entrar a comentar, aun habiendo motivo, el aterrador escenario político que socava la nación. Bastante de ese cáncer ya nos barrena a diario): el fallecimiento del más notable supervillano del cine: Darth Vader, oscuro icono atormentado (cosa que iríamos sabiendo poco-a-poco) que impactó, con su avasalladora presencia, nuestra infantil imaginación tras abordar la nave consular de otra difunta, la princesa LEIA ORGANA.

Lo curioso de Prowse es que no podemos decir que fuese un señor, como IAN MCDIARMIND, que, como secundario glamouroso, se distinguiese por aparecer, en plan estelar, en pequeñas aunque resonantes intervenciones que nos hiciesen decir: ¡Hey hey! ¡Aquí sale Darth Vader haciendo de…! Porque, que me conste, prodigarse me parece que poco. Mas sí supo rentabilizar su papel de LORD DEL SITH. Hasta hacerlo histórico.

En cambio, ahí está: inmortal. Como el KURGAN, otro espadachín violento consumido por el Reverso Tenebroso de la Fuerza. O, en ese caso, la ambición desmedida. Prowse ha trascendido a un plano superior del recuerdo del fandom (cada vez más poderoso, en réplica a las corrientes elitistas que adoran bodrios pretenciosos porque, por ejemplo, los ha filmado WOODY ALLEN, y hay que ¡aclamarlos! —aunque la película sea tostón— por no ser popular cine comercial —cuyos ingresos permiten se rueden sus monsergas—) que puede situarle por encima de celebrados actores. Todo, por encarnar a una tenebrosa figura con misteriosos aunque definitivos poderes “mágicos”.

Sin duda, Prowse es paradigma de que la oportunidad, junto con la suerte, pueden ser determinantes en tu vida, llevándola hasta donde, interpretando a HAMLET, nunca hubiese llegado…