domingo, 16 de mayo de 2021

LOS “LA ESPADA SALVAJE DE CONAN” — COSA DE MAYORES

 

Por el contexto, en aquellos días de
mi niñez, considerabas que, en esos
tiempos postatlántidos había barra
libre para masacrar y lo
demás. Sólo
bastaba estar fuerte y manejar bien
la espada. Esto, en conjunto, era un
nivel superior de TBO. De mayores

En aquella época éramos tan ingenuos que mirábamos esas portadas, de BORIS VALLEJO sobre todo, con una extraña sensación, mezcla de admiración y morbo. Conan siempre se las ha apañado (por entonces, al menos) para parecer “cosa superior”, erótica; de adultos. Lo que, por aquellos tiempos, se conocía como película “clasificada S” o “X”. Las guayabas aposentadas a los pies de Conan, con tan escasa indumentaria, propia de aquellos “tiempos bárbaros” de forzudos indómitos y odaliscas seductoras, ya prevenían sobre qué clase de material, por dentro, nos esperaba. Y el cachas de la espada, lidiando con esqueletos andante-parlantes u otros monstruos exóticos, lo remataba.

Tampoco era tanto, una vez visionado el TBO. Mas lo que contaba era esa impresión de madurez que inducía tener un Espada Salvaje. Estoy refiriéndome a la época de Vértice, porque cuando Planeta, mediante Fórum, se apropió de todos los títulos de superhéroes, estandarizando y comercializando de una rentable manera esas historietas, algo de la magia desapareció en favor de la continuidad. Empero el glamour de La espada salvaje de Conan seguía intacto. Y cuando empezaron a publicarla en tomos, esto era como alcanzar un nivel de lectura superior, pornográfico.

Todo esto, está claro, a un lector actual, saturado de videojuegos y publicaciones de todo tipo, de juegos de rol donde se desarrollen tramas de Conan, o aún más salvajes, le suena a chino. A aburrida nostalgia otoñal carente de sentido. Sin embargo, existió un tiempo (y no tan remoto) donde nos ilusionaba poseer un La espada salvaje de Conan porque conseguía hacernos sentir intrépidos aventureros que estaban atravesando una línea que no muchos osaban traspasar.

Y, ya, el acabose. BORIS VALLEJO nos
conmociona con esta "pagana" imagen del
bárbaro. (Fue la primera ilustración que vi
de CONAN, por cierto)